Marte

Marte, el planeta de los Impulsos

Marte es el último de los planetas interiores, que junto con el excéntrico Mercurio y la hermana Venus, son los que están más cerca de la Tierra. Es el cuarto planeta del sistema solar partiendo desde el sol. Los sacerdotes egipcios le llamaban “Her Descher” o “El Rojo”. A simple vista, puede observarse su coloración muy rojiza y esto se debe a que su superficie es muy rica en hierro. En la antigua Grecia le dieron el nombre del dios de la guerra: Ares. Los romanos hicieron lo mismo llamándolo Marte.

 

El planeta Marte es un planeta rocoso, característica que comparte con el resto de los planetas interiores. Su atmósfera es muy fina, unas 100 veces menos densa que la de la Tierra y está compuesta principalmente por dióxido de carbono, pero también tiene una pequeña cantidad de nitrógeno, oxígeno y vapor de agua. Marte está acompañado por dos satélites naturales: Phobos que significa miedo y Deimos que significa pánico. Se les llamó de esta manera por los dos caballos que tiran la carreta del dios Ares. Phobos le da una vuelta a Marte en menos de la mitad de un día, mientras que Deimos lo hace en un poco más de un día (tienen diferentes velocidades). El planeta Marte da una vuelta de rotación en 24h 40’ terrestres, un poco más largo que un día terrestre. Su año o periodo orbital alrededor del sol es de 687 días terrestres; es un poco mayor que el año de la Tierra porque está más lejos del sol y porque su órbita es más excéntrica. La órbita de Marte es casi tan excéntrica como la de Mercurio.

En agosto del a 2015 se cumplieron 50 años de la exploración de Marte por parte de la NASA. Según los expertos, Marte es un planeta posiblemente habitable por la humanidad, lo que le da gran importancia. Marte y la Tierra se parecen  en sus características generales y de relieve. El Valle de la Muerte en California tiene características geológicas parecidas a las de Marte. El Mono Lake en California se parece al cráter Gusev de Marte, el cual tuvo agua alguna vez. También, los volcanes hawaianos son muy similares a los de este planeta, aunque más pequeños. Por lo tanto, tal vez, Marte, el Rojo, podría ser la futura casa de la humanidad.

Esa mañana, el abuelo despertó a Ian muy temprano. Aún estaba oscuro y apenas se comenzaba a escuchar el canto de los gallos. Bostezando, Ian le preguntó al abuelo 

  • ¿Por qué tenemos que levantarnos tan temprano?

  • Ian, en tiempo de cosecha debemos ir al campo muy temprano para poder aprovechar las horas de menos calor, ya que cuando el sol está en su cenit es agotador trabajar. Por eso al mediodía se descansa para retomar la faena en la tarde. 

Ian se sorprendió de ver un montón de personas entrando y saliendo de la casa. 

  • Abuelo ¿en qué momento llegó tanta gente? 

  • Mientras dormías. 

  • Entonces ¿todos ellos van a ayudar? 

  • Sí, se necesitan muchas personas para la recolección. 

Ian vio grandes hoces, cuerdas y carretas. De repente, aparecieron Ishtar y Martín. 

  • ¡Hola! ¿listo? Y le dieron una hoz pequeñita.

  • Ten cuidado y te cortas, ¡son peligrosas! le dijo Martín.

Ian la miró y pensó que jamás había usado algo igual y no sabía qué hacer. Pero antes de que pudiera preguntar cómo usarla, escuchó. 

  • ¡Niños!

Ian notó que Martín todo el tiempo estaba de primero; ellos tres eran los únicos niños. Había muchos hombres como su papá y el papá de sus amigos. Aparentemente, su abuelo era la persona de mayor edad. Comenzaron todos a caminar y en poco tiempo llegaron a un prado donde se veía todo dorado. A pesar de que todavía era oscuro, Ian quedó sorprendido de ver tanta gente en movimiento. Le parecía extraordinario ya que le encantaba conocer personas. Su mente curiosa le preguntaba sobre quiénes podrían ser todos ellos. Un par de chicos llamaron su atención: uno de ellos contaba chistes sin parar y el otro apenas reía y miraba muy seriamente a su alrededor, como analizando todo. Cuando todas las personas llegaron al prado, el padre de los niños comenzó a dar indicaciones y comenzaron a separarse en grupos pequeños. En el momento que fueron llamados los tres niños salieron corriendo, pero Ian lo hizo más despacio porque temía caerse y hacerse daño con la hoz. 

  • Ok, chicos. Ustedes estarán en grupos diferentes. 

Ian no entendía mucho, pero fue imitando a los demás. Martín se alegró mucho al saber de su grupo, pues al parecer en la recolección se hacía una especie de competencia. Ishtar le susurró a al oído: 

  • Martín quiere que su grupo gane este año; el año pasado quedaron en segundo lugar. Pero yo creo que ganará mi grupo, pues estoy con los mejores. 

  • ¿Qué? Exclamó Ian. Él ni siquiera sabía si su grupo era bueno. 

Así transcurrió el día, entre cuentos y chistes. Los montones iban creciendo y todos se veían más cansados. Martín contaba los bultos cada cierto tiempo. Al final de la jornada, todos muertos de cansancio regresaron a la granja. Ian notó que su abuelo había desaparecido, pero al llegar a la granja y encontrarse con grandes mesas repletas de comida, dejó de preguntarse dónde estaría. Tenía mucha hambre. Comieron felices, cansados, pero alegres de haber terminado la jornada. Al terminar de comer, el papá de sus amigos anunció que el equipo de Martín había ganado la cosecha. Martín brincó de la alegría, pero Ishtar salió llorando y corriendo en dirección a la casa. Ian quedó consternado con la reacción de sus amigos. La verdad, a él le hubiera gustado que su grupo ganara.

De repente, Ishtar se acercó corriendo.

  • Ian, mi mamá acaba de tener un bebé. Ha nacido mi hermanito. 

  • ¡Wow!. Dijo Ian siguiéndola a la casa, mientras miraba a su alrededor buscando a su abuelo para contarle la noticia.

Cuando entraron al cuarto de los padres, allí estaba su abuelo. Al lado de la mamá de Ishtar. Él no lo sabía, pero su abuelo ya había atendido otros partos, así que cuando la mamá de Ishtar entró en trabajo de parto, unas mujeres fueron corriendo a buscar al abuelo para que la atendiera. Fue sencillo y rápido por tratarse del tercer parto. Cuando el abuelo los vio llegar les hizo señas para que se acercaran a ver al recién nacido, era pequeñito y arrugadito, Ian estaba lleno de preguntas, pero decidió esperar y se quedó mirándolo, de repente, entró Martín, eufórico por la noticia. Se acercó y al ver al bebé exclamó:

  • ¡Uy, qué feo! 

El papá le dio un golpecito en la cabeza a Martín: 

  • Martín, pero si se parece a ti cuando naciste. 

  • Papá, ¿entonces yo era así de feo? 

Ishtar dice: -sigues siendo así de feo. 

Mientras Ian miraba al bebé, bostezó. 

  • Creo que estos chicos tienen sueño: es hora de dormir, dijo el abuelo. 

  • ¡Nooooo! Dijeron los niños en coro. 

  • ¡Vengan! Les voy a contar una gran historia antes de dormir. 

  • ¡Sí! A mí me encantan. 

  • ¿Es una de mis favoritas? Preguntó Martín. 

  • No lo sé… Veamos. Ah, sí… 

Y así salieron del cuarto con el abuelo.

Simbología de Marte

La cruz de la materia diagonalmente sobre el círculo del espíritu, indicando movimiento. El espíritu es el soporte desde donde queremos dirigir la materia. Marte proyecta hacia el infinito esa materia a raíz de la energía espiritual. Marte simboliza el deseo, la misión, la acción vital, la energía sexual primaria, la impulsividad. En él está el combustible que hace que el ego opere y coopere, en él están los instintos naturales del hombre y que nos acercan a los animales. También representa la energía para imponerse, aquella energía que nosotros queremos para los desafíos, la energía que arroja a la acción, a lo que queremos hacer.

En nuestra carta natal, Marte marca nuestra intención de arrancar, de competir en nuestra vida. Establece la supervivencia del más apto y la evolución hacia la perfección. Sin embargo, esta no es su intención principal; la naturaleza del deseo es esencial para la supervivencia del ser como tal. Aquí la urgencia inherente de la energía vital puede formarse por el deseo de buscar en sí mismo esa acción de actuar primero y pensar después.

En la carta natal, Marte indica dónde la persona tiene su ejercicio de acción y qué es lo que lleva a la persona a actuar con energía, sin pensar. Por ejemplo, analicemos un Marte en el segundo decanato de Capricornio en Casa 2. Capricornio en esencia significa nuestras metas por lograr, nuestros reconocimientos en el plano laboral. Al estar en el segundo decanato esa energía de Capricornio se entremezcla con la energía de Tauro, lo cual significa que las metas que queremos alcanzar son bien específicas y definidas. Marte en la Casa 2 de lo material significa que nuestro impulso, competencia o energía de alcanzar las metas se ve recompensada en la parte material; esto es, ganar dinero a partir de cada meta o acción que tomamos. Marte también es el impulso de los deportistas.

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