Venus

Venus, el planeta del amor y de las cosas

Venus forma parte de los planetas internos, junto con Mercurio y Marte. Fue llamado de esta manera porque representaba la estrella más luminosa de la bóveda celeste y los antiguos astrónomos le pusieron el nombre de la diosa del amor. Es el segundo planeta del sistema solar partiendo desde el sol. Lo llamaron el hermano de la tierra, pues por mucho tiempo se pensó que podía albergar vida. Puede verse a simple vista y en la noche es el cuerpo celeste más brillante después de la Luna y, si la posición del sol lo permite, también puede distinguirse durante el día.

Su periodo de rotación es de 243 días terrestres, con lo cual su día es más largo que su año. Venus, al igual que Urano, rota de manera contraria al resto de los planetas del sistema solar; es decir, tiene movimiento retrógrado. En el caso de Venus, este hecho es muy interesante, pues pudiera relacionarse con el esfuerzo que muchas veces hacemos para encontrar el amor, que se nos presenta como un hecho que va al contrario de todo lo que nos pasa.

A primera vista, las características de Venus son similares a las de la Tierra. Su diámetro es del 95% del de la Tierra. Su masa es del 80% de la de la Tierra. Su composición química es similar a la de la Tierra. En su superficie no tiene grandes cráteres (como la Luna, por ejemplo). Sin saber estos datos, los antiguos situaron a Venus en el puesto de Libra, en el sector del equilibrio o del espejo del ser. 

Venus tiene una atmósfera con una presión 90 veces mayor a la de la Tierra, que sería el equivalente a sumergirse un kilómetro bajo el océano. Además, su atmósfera está constituida por gases irrespirables: dióxido de carbono y ácido sulfúrico. En su superficie, tiene numerosos volcanes activos cuyos gases causan un efecto invernadero que intensifica considerablemente el calor que recibe del sol. Es una evidencia que preocupa a los científicos y al mundo, con lo que la humanidad ha tratado de poner en práctica medidas para reducir el calentamiento global.

El retroceso en el que entran los planetas como Venus (estado aparente respecto a la tierra), tiene un efecto psicológico sobre los individuos. La energía varía con respecto al planeta en específico y también con su distancia a la Tierra. Los planetas interiores (Mercurio, Venus y Marte) en fase de retroceso, interiorizan o evocan situaciones que el individuo ha vivido ya en su pasado cercano o próximo. Un poco a modo de reflexión, donde la experiencia anterior nos sirve como ejemplo de rectificación del presente. Por su cercanía a la Tierra, estos tres planetas, causan una influencia psicológica mucho mayor y directa sobre el individuo: las experiencias son aisladas y con frecuencia muy propias de cada uno de nosotros. Por otro lado, los planetas exteriores como Júpiter y Saturno en movimiento retrógrado, producen un efecto dirigido a nuestro comportamiento ante la sociedad. En ese caso, nos preocupamos por cómo nos manifestamos en el contexto en el que nos desenvolvemos, si nuestro papel como ciudadanos es el correcto o si la experiencia que elegimos vivir es la correcta. Para los planetas más alejados, Urano, Neptuno y Plutón, este movimiento retrógrado está asociado con toda una generación de individuos, que se basa en fracasos sociales para cambiar las condiciones de la contemporaneidad; es decir, que el proceso reflexivo actúa en masa, sobre toda la sociedad.

Dejamos a Ian bajándose de la carreta con su abuelo después de un largo día de viaje. Ian estaba emocionado al encontrar niños de su edad en otra granja.  El abuelo se los presentó: la niña se llamaba Ishtar y el niño Martín. Ishtar tomó de la mano a Ian para mostrarle el lugar, él sintió una sensación diferente, que no podía explicar. La granja se parecía mucho a la de su abuelo, con un establo de vacas y un llamativo toro, un huerto, un pozo de agua y un enorme roble con un columpio, que resultaría ser el lugar favorito de Ian. Pasaron la tarde jugando y tratando de atrapar mariposas. Al llegar la noche los llamaron  a comer. La madre de los niños estaba embarazada y se veía muy hermosa. El padre de los niños era grande y corpulento como el toro del establo. Ian les dio las gracias por la comida y contó que por el camino la rueda de la carreta se había averiado y que el Dios Mercurio les había ayudado. El papá de los niños bromeó con el abuelo y le preguntó si ya le estaba hablando a su nieto de astrología. El abuelo le preguntó a Ian por el significado de los nombres de sus nuevos amigos. Ishtar contó que su nombre es el de la Diosa Venus y significa amor: así le llamaban en la antigua Mesopotamia al planeta Venus. Ian estaba interesado en observar a este planeta luego de todo lo aprendido. 

Los babilonios llamaron Innana a la diosa del amor, mientras que para los antiguos nórdicos era Freya, la diosa de la fertilidad. Los chinos le decían Yin Chin. En la cultura maya esta estrella se llamó Kak ek. Los griegos pensaban que se trataba de dos estrellas, pero luego la asociaron con Afrodita, la diosa del amor y la belleza, quien es una diosa especial para el planeta Venus del grupo de las diosas de la Luna.

Abuelo, ¿cómo sabemos cuándo nos enamoramos?

El amor es una atracción natural para todos los seres Ian, Cuando dentro de nosotros sentimos que queremos mucho tener algo o estar mucho tiempo con una persona, a eso le llamamos amor. Por lo general, las personas que se aman viven juntas por mucho tiempo en la vida.

¿Y el planeta Venus es el causante de que nos enamoremos?

Sí, Ian, la energía de ese planeta nos muestra cómo nosotros somos capaces de amar a otras personas y cómo nos gusta que nos amen. Pero también es el planeta que está relacionado con lo que nosotros queremos; por ejemplo, como el columpio que me pediste que hiciéramos en casa. El sentir que alguien está correspondido o el sentir una satisfacción emocional, nos hace relacionarnos con ese planeta.

¿Y Venus está relacionado con algún animal, como las palomas de Mercurio?

Sí. Uno es el toro que está relacionado con el signo Tauro. Los otros son las mariposas, que están relacionadas con el signo Libra.

¿Qué? ¡Pero si son animales muy distintos!

La energía de Venus puede ser muy diferente. En algunos casos puede ser fuerte, poderosa y estruendosa como el toro. En otros momentos puede ser sutil y escaparse de nuestras manos como las mariposas. 

Características simbólicas de Venus, un círculo que representa el espíritu con una cruz debajo que representa la materia. Significa que el espíritu hace el sentimiento del amor consciente, que el amor es atraído o abstraído por la relación que tiene nuestro espíritu sobre la materia. Queremos que los sentimientos y las relaciones que tenemos en nuestro entorno estén en armonía, y la conseguimos con una correlación entre la materia y el mundo espiritual de las personas. Por lo tanto, si se  pierde el balance  en uno de los dos lados, la energía de Venus se resquebraja. Por ejemplo, ser muy materialista o posesivo o ser muy espiritual y vivir en las nubes es un desequilibrio, en fin, la influencia de Venus hace que los dos planos se equilibren a través del amor.

La esencia de Venus es aquella que nos relaciona con nuestra comunicación de atracción con lo social, con las personas. A través de Venus buscamos armonizar con nuestro entorno. La ubicación de Venus en nuestra carta natal indica el lugar en el que queremos armonizar o equilibrar nuestra vida, colocar la belleza y la solidez. Es nuestra conexión con la parte hermosa de la vida que nos acerca a la expresión del arte, a la apreciación de la vida como tal. Por ejemplo, Venus en la Casa 3 de la comunicación, indicaría a una persona que, a través de su lenguaje, intenta dar un mensaje al mundo que le lleve a un equilibrio y se comunique a través del arte. También hay que fijarse cuál es el signo bajo el que se encuentra Venus. Por ejemplo, bajo Capricornio, Venus buscaría equilibrar el arte con metas muy altas.

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