Muladhara Chakra. La energía raíz de la vida.

Actualizado: jun 2

María Villa y Juanita Incoronato

El primer Chakra (Muladhara) o chakra raíz es el fundamento de todo nuestro sistema, la primera pieza sobre la cual descansan todos los demás chakras. Guarda relación con el elemento tierra y con todas las cosas sólidas y terrestres, como el cuerpo, la salud, la superviviencia, la existencia material y monetaria, y nuestra capacidad para atender las necesidades básicas.


Muladhara es la manifestación de la consciencia en su forma final, sólida y tangible. Se visualiza como color rojo muy saturado y vibrante, el color de los comienzos, el que tiene la longitud de onda más larga y la frecuencia de vibración más baja entre los del espectro visible. Su sonido raíz, el que contiene la esencia de este chakra, es LAM.




Corresponde a la sección coccígea de la columna vertebral, así como al ganglio espinal coxígeo. Conforme a su correlación con la materia sólida, está vinculado a los huesos, al intestino grueso y a los músculos. Por esto, el ¨enraizamiento¨ es su función principal, y de esta manera, está en vibración simpática con la frecuencia electromagnética de la tierra.






Cuando esta energía se asocia astrológicamente, es prudente analizar los componentes que están relacionados al planeta Saturno en la Carta Natal. La Casa donde está ubicado este planeta, la Casa que está regida por el Signo Capricornio y la Casa 10 sector natural de Capricornio. Estos 3 sectores de una Carta Natal hablan sobre la manera de equilibrar o desequilibrar este chakra. Saturno es la energía conectora de todos los procesos que conducen a un plan sólido y ejecutable en la vida, representa la esencia del plan y los diferentes pasos a seguir para llevarlos a cabo. Al realizar el recorrido exitosamente, la satisfacción obtenida brinda la estabilidad necesaria para dar el siguiente paso.


A nivel energético, Muladhara canaliza la energía hacia arriba desde los pies y las piernas para procesarla y estabilizarla. Luego la envía, transformada en señal es, por toda la columna vertebral en dirección ascendente. A nivel fisiológico, balancea el sistema endocrino (las gónadas: ovarios y testículos). Este, junto al segundo chakra, también funciona como una cesta de reciclaje energético del campo áurico.


Muladhara y Svadishthana convierten las energías emocionales negativas en luz y fuerza, y devuelven a la tierra cualquier desperdicio tóxico con el cual los demás chakras no puedan lidiar. Si dichos centros están desvinculados de la tierra, no es posible desechar las emociones dañinas.


Cuando analizamos las energías de estos dos chakras vemos claramente la combinación de Saturno y Júpiter, dos planetas que trabajan en equipo desde el ciclo de traslación donde se complementan. Ya que una vuelta Saturnina son dos de Júpiter, mientras uno representa el límite el otro representa la expansión, uno es la meta y el otro la sabiduría que utilizamos para alcanzarla. Así van conformando el balance necesario de las acciones en los ciclos. Como el ciclo es lento, a veces no nos damos cuenta de la energía en desequilibrio.


Por otro lado, Muladhara gobierna el instinto, la necesidad de refugio y alimento. Pero este instinto de supervivencia se manifiesta negativamente cuando se cae en la compulsión desmedida hacia la comida y en la acumulación de objetos materiales. Esto es un indicio de que el primer chakra no se encuentra en correcto funcionamiento.



Otras características que señalan el bloqueo o desbalance del chakra son: cuerpo duro o muy sólido, tieso o pesado (las personas se vuelven perezosas), egocentrismo o la tendencia a dominar a los demás, la avaricia y el mostrarse siempre a la defensiva. Cuando la energía de este chakra está débil, se evidencia la falta de estabilidad y de fuerza, se pierde el centro y el estado de salud física se debilita, lo que impide realizar actividades físicas demandantes; las personas se sienten incómodas en sus propios cuerpos, lo que que conduce a la fantasía; se presentan dificultades para mantener el puesto en situaciones sociales y la incapacidad para recibir críticas; aparecen el miedo a la supervivencia, las dudas y las fallas para reconocer la propia validez.


Por el contrario, cuando la energía de Muladhara fluye correctamente y está balanceada, las personas se sienten enraizadas y cómodas en sus cuerpos físicos, motivadas a realizar actividades físicas y tienen buen instinto de supervivencia; están conformes con la propia imagen y predomina en ellas la auto confianza; son capaces de emprender proyectos; mantienen una entrada económica estable; logran ser seres más independientes y se sienten felices pasando temporadas en soledad.


Una forma de estimular los chakras y producir un efecto liberador y armonizador es con la práctica de yoga, en una primera instancia con asanas (posturas físicas) y pranayama (técnicas de respiración para regular la energía). Algunas de las posturas que ayudan a equilibrar Muladhara son Virabhadrasana 1 (guerrero), ya que con ella se establece una conexión firme con el prana (energía) que entra por la base de la columna; Trikonasana (triángulo) porque se genera un movimiento ascendente de la energía de la tierra desde la base de la columna, que se complementa con con el triángulo que apunta hacia abajo, desde la base de la columna a la tierra; y Garudasana (águila), una postura de equilibrio que hace que la energía se concentre en los órganos sexuales.


Otra manera consiste en exponer el chakra a una vibración energética que se aproxime a las frecuencias con las que vibra de forma natural sin bloqueos. Estas vibraciones energéticas se pueden encontrar, por ejemplo, en los colores luminosos puros, en las piedras preciosas y con mayor intensidad y poder, en los sonidos.


Tanto éste como todos los demás chakras contienen la energía vibratoria de los planetas regentes, por lo tanto, Muladhara representa el tono D (295.70 Hz) correspondiente al planeta Saturno. Este viene siendo un sonido profundo y algo sombrío, similar al sonido del trueno. Las terapias sonoras con cuencos tibetanos por ejemplo, son un medio eficaz para balancear los chakras ya que las frecuencias vibratorias que producen entran en sintonía con las de dichos vórtices de energía.



Si seguimos los ciclos energéticos de Saturno y creamos varios planes de funcionamiento hacia objetivos seguros, arrojamos una perspectiva bastante cómoda de acciones. Por ejemplo: primero podemos hacer un ejercicio de visualizarnos a 28 años que es el ciclo más largo de este planeta. Segundo, podemos dividir este periodo en sectores de 7 y planificar detalles que anclen nuestra energía en esos próximos 7 años con objetivos claros, adquirir algo importante, obtener un conocimiento, o vivir una experiencia que conecte al ser a un objetivo de realización. Por último, se pueden seleccionar pequeños periodos de 2 años, que es lo que dura Saturno en un signo o una casa, y desarrollar la energía de ese sector para conseguir mayor seguridad. Ver las perspectiva bajo estos ciclos irá reforzando el nivel de seguridad en las acciones.


Ignorar este centro energético o sus elementos sería una amenaza a la propia supervivencia, bien a nivel individual o colectivamente como especie. Si no equilibramos Muladhara Chakra antes de atender a los demás, crecemos sin echar raíces, faltos de fundamento y sin la estabilidad indispensable para el verdadero progreso, el espiritual.


En el nivel presente de evolución, la materia es una realidad innegable y una necesidad; no podemos separarnos de ella porque estamos hechos de ella. El problema surge si nos identificamos con dicha realidad, olvidando que esta es transitoria y que por lo tanto constituye un error apegarnos a ella. Al trabajar en este chakra, en nuestro fundamento, realizamos un proceso de contacto dinámico con la tierra, con todas sus asperezas, sus fronteras y sus limitaciones, para que el organismo, en seguridad y en buen estado de salud, permita que la atención pueda canalizarse hacia otros niveles más elevados de consciencia.


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